¿Cuánta agua entra, se evapora, escurre y se almacena en cada gran cuenca del país? Cerramos la ecuación del balance hídrico para las tres vertientes de Bolivia usando exclusivamente datos abiertos, sin necesidad de aforos de caudal — con métodos hidrológicos estándar y validación cruzada satelital.
Cada balance se construye con estos conceptos. Aquí, en lenguaje claro, qué es cada uno y por qué importa para la gestión.
Cómo funciona un balance hídrico, en 3DEl agua que cae del cielo sobre el territorio: lluvia, granizo y nieve, medida en milímetros al año.
Por qué importa: es la única entrada de agua del sistema. Todo lo demás se reparte a partir de ella.
El agua que regresa a la atmósfera, sumando la que se evapora del suelo y la que transpiran las plantas.
Por qué importa: es el agua que el territorio "consume"; cuanto mayor es, menos queda disponible en ríos.
El agua que no se evapora y escurre hacia ríos, lagos y acuíferos. Es la oferta hídrica aprovechable.
Por qué importa: es el agua real con la que cuenta un municipio para consumo, riego y ecosistemas.
La variación del agua guardada en el suelo, los acuíferos y los glaciares de un año a otro.
Por qué importa: en un promedio de largo plazo tiende a cero; si es negativo sostenido, el territorio se está secando.
La relación entre lo que llueve y lo que la atmósfera es capaz de evaporar (demanda evaporativa).
Por qué importa: clasifica el clima de árido a húmedo y determina qué fracción de la lluvia llega a ser caudal.
La ecuación que reparte la precipitación entre evapotranspiración y escorrentía según la aridez de cada cuenca.
Por qué importa: es el motor del balance; permite estimar el agua disponible con datos abiertos y comparables.
Par de satélites que "pesan" desde el espacio el agua total almacenada en una región, detectando su variación.
Por qué importa: permite cerrar y validar el balance de forma independiente, sin depender solo del modelo.
Cada gran región hacia la que drena el país: Amazonas, del Plata y Endorreica (el altiplano cerrado, sin salida al mar).
Por qué importa: define hacia dónde viaja el agua y bajo qué régimen se gestiona cada territorio.
Subdivisión hidrográfica estándar internacional que permite un balance a escala más fina que la vertiente.
Por qué importa: el agua no se genera de forma uniforme; la subcuenca revela dónde está realmente la oferta.
El promedio de 30 años que la OMM define como clima "de referencia" para comparar anomalías.
Por qué importa: da una línea base estable; sin ella no se puede decir si un año fue seco o húmedo.
Balance anual medio · normal climática · valores en mm/año
Dos resoluciones: las tres vertientes o las 90 subcuencas HydroBASINS dentro de Bolivia, cada una con su balance propio (CHIRPS + TerraClimate re-agregados por polígono). Colorea por variable y haz click en cada cuenca.
Estacionalidad de precipitación, demanda atmosférica, evapotranspiración real y escorrentía
Posición de cada cuenca entre el límite de energía y el límite de agua — clasifica su régimen hidrológico
Escorrentía específica de los grandes ríos según GloFAS v4.0 — referencia independiente del balance
| Río | Vertiente | Caudal medio | Área cuenca | Escorrentía |
|---|---|---|---|---|
Para las gobernaciones · normal climática · valores en mm/año. Un departamento no es una cuenca: la cifra es el agua generada localmente en su territorio (Q = P − AET, lo que aporta a los ríos), no el caudal que pasa por él.
| Departamento | P | PET | AET | Q generada | Volumen | φ=PET/P | Régimen |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
El balance agregado de Bolivia, contrastado con un modelo de balance independiente y con la cifra oficial del Estado
| Fuente | P | AET | Escorrentía Q |
|---|---|---|---|
Ciclo estacional CHIRPS (satélite) vs GSOD (estaciones en superficie) · 1990–2025
Dos auditorías del propio balance: ¿cuánto cambia la escorrentía si cambia la fuente de lluvia? ¿Y confirma la gravimetría satelital que el almacenamiento no se está vaciando?
| Vertiente | Q CHIRPS (primario) | Banda operativa Q | Dispersión | Cota de estrés ERA5* |
|---|---|---|---|---|
Q renovable = Q − |tendencia|.| Vertiente | Tendencia Sen (mm/año) | p Mann-Kendall | Q renovable | Veredicto |
|---|---|---|---|---|
Disponibilidad per cápita · indicador de Falkenmark · recursos renovables internos / población
Un balance no está completo con solo la oferta: hay que compararla con la demanda.
Al cerrar la ecuación aparece un resultado que sorprende: Bolivia no sufre escasez física agregada de agua. Todos los departamentos superan el umbral de 1.700 m³/hab/año. El problema boliviano no es la cantidad total, sino la distribución (100× de diferencia entre departamentos), la estacionalidad y el acceso — que es exactamente lo que mide el IVH.
Lo que GRACE-FO mide de verdad · variación del agua total almacenada · 2002–2026
Tipos de acuífero en Bolivia · WHYMAP (BGR & UNESCO)
Los acuíferos productivos (grandes cuencas sedimentarias) se concentran en las tierras bajas del oriente y la Amazonía; el occidente andino tiene acuíferos locales y someros, más vulnerables. Cruzar este mapa con la pérdida de almacenamiento de arriba muestra dónde la presión sobre el agua subterránea es mayor. Fuente: WHYMAP · Groundwater Resources of the World (BGR & UNESCO).
Balance de masa de los glaciares de la Cordillera Real · WGMS
Transparente, reproducible y basada en literatura revisada
Fuente primaria CHIRPS v2.0 (satélite corregido con pluviómetros, estándar de SENAMHI), re-agregada por polígono de cuenca mediante estadística zonal en Google Earth Engine —no por departamento—, para no diluir las zonas húmedas andinas. La banda de incertidumbre usa el contraste con la precipitación de TerraClimate.
Evapotranspiración potencial de TerraClimate, también promediada por polígono de cuenca.
Se aplica el marco de Budyko (ecuación de Fu, 1981):
AET/P = 1 + φ − (1 + φ^ω)^(1/ω), con φ = PET/P y ω = 2.6 (mediana global,
Zhang et al. 2004). Garantiza los dos límites físicos: AET ≤ P (límite de agua)
y AET ≤ PET (límite de energía). La escorrentía es Q = P − AET.
Modelo de balance de humedad de suelo de Thornthwaite-Mather (capacidad de agua disponible AWC = 150 mm), que reparte el AET y el Q anuales en su forma estacional.
El cierre se contrasta con tres fuentes independientes: el balance nativo de TerraClimate (modelo de balance hídrico distinto, su AET y escorrentía coinciden con nuestro Budyko dentro del 4%), el almacenamiento de GRACE-FO (gravimetría satelital) y los caudales GloFAS v4.0.
En los Andes el error de la lluvia domina el error del balance (red pluviométrica rala, gradientes orográficos). En vez de esconderlo, lo cuantificamos: el motor se corre con tres productos de P de génesis distinta (satélite+pluviómetros, ensamble climatológico, reanálisis físico) y se publica el rango de Q resultante. La PET se mantiene fija porque su error pesa mucho menos que el de P en el reparto de Budyko.
Budyko reparte P en AET y Q asumiendo que el almacenamiento no tiene tendencia. Ese supuesto
se somete a test, no se da por sentado: pendiente de Sen + Mann-Kendall sobre 20+ años de
TWSA GRACE/GRACE-FO por vertiente. Donde la pérdida es significativa (Altiplano), la escorrentía se reporta
también como Q renovable, descontando el agua que sale del almacenamiento.
¿Por qué datos abiertos globales y no solo estaciones? La red de estaciones boliviana es rala y discontinua precisamente donde el agua es crítica (Altiplano sur, Chaco). Los productos globales calibrados con pluviómetros (CHIRPS es el que usa la propia SENAMHI para monitoreo de sequía) dan cobertura homogénea 1981–presente y, sobre todo, reproducibilidad: cualquier auditor con acceso a internet puede regenerar cada número de esta página. Ningún dato es propietario.
¿Por qué Budyko y no un modelo hidrológico distribuido? Por parsimonia: para una normal climática de 30 años (no para crecidas diarias), el marco de Budyko es el estándar de la literatura de macroescala, con una hipótesis física verificable (ΔS≈0 — la verificamos con GRACE) y un parámetro (ω). Un modelo distribuido exigiría calibrar decenas de parámetros contra aforos que en Bolivia son escasos: más grados de libertad que datos, ilusión de precisión. Usamos tantos parámetros como podemos validar, ni uno más.
¿Por qué ω = 2.6? Es la mediana global multi-cuenca (Zhang et al. 2004): una elección conservadora, declarada y trazable, en vez de un ajuste local opaco. Mejora prevista: recalibrar ω por vertiente contra caudales aforados (GRDC) — el valor y su fuente cambiarán de forma documentada.
¿Por qué la normal 1991–2020? Es la normal climática vigente de la OMM. Usar el período estándar hace nuestras cifras comparables con cualquier estudio contemporáneo y con los escenarios CMIP6.
¿Por qué agregar por polígono de cuenca y no por departamento? Porque un departamento mezcla pisos climáticos: el promedio departamental de La Paz junta los Yungas húmedos con el Altiplano seco. Nuestro control interno lo cuantifica: agregar CHIRPS por departamento distorsiona la P de la vertiente Endorreica en +87% frente a la agregación por polígono. El agua se balancea en cuencas, no en límites administrativos.
¿Por qué publicamos la incertidumbre y los supuestos fallidos? Porque un balance sin banda de error no es auditable, y un producto que solo muestra lo que le favorece no sirve para decidir inversiones. La banda CHIRPS–TerraClimate y el veredicto GRACE por vertiente —incluido el caso donde el supuesto no se cumple— son parte del producto, no una nota al pie.